Son términos que se usan casi como sinónimos, pero cada uno describe algo distinto. Si alguna vez has dudado sobre qué pedir exactamente, aquí tienes la diferencia entre bombones y trufas, y qué son en realidad un praliné y un ballotín.
Bombón: el término general
«Bombón» es la palabra que engloba a casi todo: una pieza pequeña de chocolate, sola o rellena, pensada para comerse de un bocado o dos. Dentro de esta categoría amplia entran tanto las trufas como los pralinés.
Trufa: la textura cremosa por fuera y por dentro
La trufa clásica se elabora con una ganache (chocolate y nata) que se moldea en bolitas y se recubre de cacao en polvo, chocolate o frutos secos picados. Su textura es más blanda y cremosa que la de un bombón con cobertura dura, y suele tener un sabor más intenso a chocolate puro.
Praliné: el relleno de frutos secos
El praliné, en su sentido original, es una pasta de avellanas o almendras tostadas y caramelizadas, mezclada con chocolate. Con el tiempo, «praliné» también se usa para referirse al bombón relleno con esta pasta, con cobertura de chocolate y, normalmente, forma moldeada.
Ballotín: no es un tipo de bombón, es la caja
Este es el que más confusión genera: el ballotín no es un sabor ni una textura, es el formato de caja de cartón plegable, inventado en Bélgica precisamente para transportar bombones surtidos sin que se golpeen entre sí. Por eso puedes encontrar «ballotín de trufas» o «ballotín de bombones surtidos»: el ballotín es el envase, no el contenido.
Puedes ver ejemplos de cada formato en nuestra Gama Premium, con distintos tipos de trufas, pralinés y ballotines de chocolate belga Leonidas.

