«Chocolate belga» es una de esas expresiones que todo el mundo asocia con calidad, pero pocas veces se explica qué hay detrás. En Bombonería Leónidas trabajamos con chocolate belga Leonidas, una marca que elabora sus recetas desde 1913, así que nos hacen esta pregunta a menudo: ¿qué diferencia realmente a un chocolate belga de uno normal?
La cantidad y calidad del cacao
Bélgica tiene una normativa propia (y bastante estricta) sobre el porcentaje mínimo de manteca de cacao que debe llevar un chocolate para poder llamarse «chocolate belga». Esto se traduce en un chocolate más puro, con menos grasas vegetales sustitutas y un sabor más redondo, sin el regusto ceroso de los chocolates más industriales.
El proceso de conchado
El chocolate belga tradicional se somete a un conchado (un proceso de mezclado y aireado) más largo, que suaviza la textura y reduce la acidez natural del cacao. Es una de las razones por las que un bombón belga se funde de forma distinta en boca, más cremosa y menos arenosa que un chocolate estándar.
Los rellenos y el praliné
Belgas es también sinónimo de tradición pralinera: el relleno de avellana o almendra tostada y caramelizada, mezclado con chocolate, es una técnica que se perfeccionó en Bélgica a principios del siglo XX y que sigue siendo la base de muchos de los bombones más vendidos hoy en día.
Si quieres probarlo tú mismo, puedes ver toda nuestra selección de bombones y chocolate belga Leonidas, o conocer algo más de nuestra historia en la página de Historia.

